Internacional. De acuerdo con un texto escrito por Ricardo Parada, ingeniero de aplicaciones de ventas de Vaisala, los museos y bibliotecas albergan objetos valiosos, que deben mantenerse en condiciones de temperatura y humedad controladas.
Según Parada las “pinturas, libros, colecciones, archivos son bienes de gran valor histórico y económico, que reaccionan a los cambios de temperatura y humedad, especialmente si están hechos de materia orgánica. Una obra en un edificio antiguo o en un espacio muy húmedo, en poco tiempo, mostrará signos de deterioro, causados por microorganismos, bacterias, hongos e insectos”.
De ahí el experto concluye que los visitantes de estos espacios no se suelen percatar de la tecnología necesaria “para mantener las colecciones intactas y duraderas a lo largo de los años”, pero esto no le resta importancia, pues de mantener esas condiciones óptimas depende la ‘conservación preventiva’ de las obras, que es la que ayuda a estos objetos de incontable valor a permanecer en el tiempo.
“La importancia de conservar manuscritos, libros, grandes obras maestras universales, entre otros objetos, radica en la construcción de una cultura y en el momento en el tiempo que representan las piezas, por lo que es común el uso de vidrios especiales para mantenerlas protegidas, muchas veces lámparas antirreflejantes, con mínima radiación ultravioleta, entre otros dispositivos para mantenerlas alejadas del polvo y elementos que pudieran degradarlas”.
Parada explica que por esta razón es que se diseñan sistemas de tratamiento del aire, los cuales hacen que la circulación de viento ayude a mantener constantes los niveles de temperatura y humedad relativa.
“Las oscilaciones en la medición de estos parámetros (humedad relativa y temperatura) pueden hacer que los marcos de madera, por ejemplo, se contraigan y expandan, causando deformaciones”.
Otro factor relevante, en palabras del experto, es cuando las obras están en un lugar con carácter de préstamo, esto implica un especial cuidado, pues las condiciones contractuales son minuciosamente detalladas, “como las especificaciones para mantenerlas en un ambiente con un nivel de humedad del 50% +/- 5 y una temperatura de 20 °C +/- 2, incluso más aún cuando los aparatos de medición y el número de aparatos varían de un museo de arte a otro, además de las condiciones climáticas de cada país”.
A esto se suma que “el control de parámetros se puede dedicar al lugar de trabajo, mediante transmisores de temperatura y humedad HMT333 de Vaisala, generalmente cuando el objeto tiene un valor económico significativo, o al medio ambiente, con el objetivo de compensar las fluctuaciones y mantener estables a todos los agentes externos que puedan actuar”.
Sistemas HVAC como aliados
De acuerdo con Ricardo Parada hay formas de medir parámetros y estabilizar los ambientes a partir de sistemas HVAC que pueden ser usados en bibliotecas y museos, aunque estos requieren registros previos de las condiciones ideales ambientales para garantizar la vida útil de las colecciones. Así como tener en cuenta que los edificios, especialmente los antiguos, pueden contribuir con sus condiciones de humedad y viento interno a la degradación de archivos y obras que alberga.
“La medición de variables críticas contribuye a que la calidad ambiental y el factor de riesgo arquitectónico se mitiguen, manteniendo bajo control las causas del deterioro. Hoy en día, la tecnología disponible para control y monitoreo incluye sensores de medición portátiles y fijos, que pueden devolver datos de humedad relativa, temperatura, CO2, entre otros parámetros. En un sistema HVAC, estos parámetros transfieren información automáticamente y alimentan los sistemas de ventilación para una gestión eficiente del edificio, mejorando la salud general del edificio”.
En este sentido el ingeniero de Vaisala concluyó, frente a las necesidades de conservación de las bibliotecas y museos, que si bien las salas de exposición se suelen mantener limpias por el flujo de visitantes, se debe prestar atención a los otros espacios, dedicados a la reserva técnica, restauración o almacenamiento temporal de las obras, pues “también necesitan un buen mantenimiento y vigilancia, para la conservación de las piezas”.