Este artículo hace referencia específica en las barreras existentes en la adopción de esta clase de refrigerantes en sistemas de enfriamiento.
Por Omarly Acevedo
Es una realidad que la aceleración en la eliminación de las sustancias que deterioran la capa de ozono llevó a crear refrigerantes con altos Potenciales de Calentamiento Global (PCG), como los HFC (Hidrofluorocarbonos) y sus mezclas, hoy normalmente utilizados en los sistemas de enfriamiento. Los cálculos realizados por los expertos indican que de liberarse estas sustancias a la atmósfera los efectos negativos en el clima serian devastadores, incluso aseguran que de no controlarse podrían suponer el equivalente a la mitad de las emisiones globales de CO2 para mediados del presente siglo.
Los países que implementan el Protocolo de Montreal, relativo a las sustancias que deterioran la capa de ozono, son conscientes de esta situación y buscan que al eliminar los CFC (Clorofuorocarbonos) y HCFC (Hidroclorofluorocarbonos) en sus aplicaciones, no se contribuya a un problema mayor, como el calentamiento global.
Esta razón, ha llevado a los gobiernos de diversos países, en cabeza de las Oficinas de Ozono, a buscar alternativas, sobre todo en el sector de la refrigeración y del aire acondicionado, de bajo impacto ambiental, como los refrigerantes naturales CO2 (Dióxido de Carbono), NH3 (Amoniaco) y HC (Hidrocarburos), los cuales poseen poco o nada Potencial de Calentamiento Global.
Sin embargo, a pesar de su inocuidad con el medio ambiente, los refrigerantes naturales mencionados poseen barreras o limitantes que no permiten que se masifique su uso en el sector, siendo las más conocidas las que se muestran en el siguiente diagrama:
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Gráfico 1. Barreras y limitantes que impiden el posicionamiento de refrigerantes con bajo PCG en Colombia.
En Colombia, la percepción de las barreras mostradas varía de acuerdo al actor implicado, en el caso de los grandes sectores consumidores de refrigerantes para sus procesos de enfriamiento y acondicionamiento de aire, a saber centros comerciales, clínicas, hospitales, bancos, industria láctea, helados, frigoríficos, hoteles, supermercados y superetes, coinciden en que los aspectos más complejos durante la implementación del programa de reducción de HCFC están relacionados con la evaluación de los cambios operativos, altos costos en la inversión inicial, la disponibilidad de tecnologías amigables con el medio ambiente, falta de asesoría en el diseño y fabricación de sistemas de enfriamiento con bajo impacto ambiental, disposición final de residuos de refrigerantes y cilindros, entre otros.
La mayoría de ellos van cambiando los equipos de enfriamiento con HCFC, a medida que éstos van cumpliendo con su vida útil, por equipos que poseen sustancias refrigerantes, que si bien, no deterioran la capa de ozono, si poseen un alto Potencial de Calentamiento Global (PCG).
Por su parte, los consultores, catedráticos y proveedores, indican que las barreras definidas en el gráfico 1, influyen de manera similar en el posicionamiento de los refrigerantes naturales como una alternativa amigable con el medio ambiente (Ver gráficos 2, 3 y 4).
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Gráfico 2. Influencia de las barreras para adoptar el refrigerantes NH3.
Gráfico 3. Influencia de las barreras para adoptar el refrigerantes HC.
Gráfico 4. Influencia de las barreras para adoptar el refrigerantes CO2.
Un análisis detallado de las barreras para la adopción de alternativas de enfriamiento con bajo impacto ambiental permitirá establecer estrategias de trabajo con los actores involucrados, para lo cual no será suficiente perseguir sólo el cambio del refrigerante, sino lograr un resultado eco-sostenible y durable en el tiempo, basado en principios que definan una política de gestión integral de producción de frío, en donde se incluya análisis de ciclo de vida, el mejoramiento en el diseño de los equipos, incentivos económicos, asesoramiento, aumento de la eficiencia energética, confinamiento del gas, promulgación de buenas prácticas y disposición final de los residuos.
Si todos estos aspectos se conjugan, en un futuro, tal vez llegaremos a la conclusión de que el refrigerante por sí sólo no es ni la causa ni la solución al problema ambiental, y se mire el equipo de enfriamiento como un “sistema” con sus entradas y sus salidas, las cuales deberán ser controladas, si se desea que su impacto en el ambiente sea lo más inocuo posible.
* Omarly Acevedo, Especialista, Ingeniera Mecánica; Consultora, Catedrática, Instructora y Evaluadora de competencias laborales para el sector de refrigeración y aire acondicionado en Colombia. Ponente en eventos relacionados con el área de refrigeración y aire acondicionado. ([email protected]).