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Por: María Cecilia Hernández
El primer día del año 1989 entró en vigor el Protocolo de Montreal, tratado internacional en el que 196 países del mundo se unieron o se han ido agregando paulatinamente con el objetivo de reducir la producción y el consumo de sustancias, que según diversos estudios, agotan la capa de ozono (SAO).
De ese momento hasta ahora han pasado ya más de 20 años, por esa razón, ACR Latinoamérica quiso indagar sobre los avances que se han hecho hasta ahora en ese sentido en los países de América Latina y si los resultados se han evidenciado y pueden hoy medirse tanto cuantitativa como cualitativamente.
"Antes que nada es necesario entender que para los países incluidos en el artículo 5 del Protocolo de Montreal, como es el caso particular de Colombia, el gobierno ha asumido el compromiso de congelar el consumo de los hidroclorofluorocarbonos (HCFC's) en el 2013. En 2015 el gobierno prevee una reduccion del 10% sobre la línea base de consumo (2009-2010) y así sucesivamente hasta eliminar el 100% de estas sustancias", explicó Juan Paulo Hernández, Technical & Sales Representative – Fluorchemicals de la compañía DuPont.
Dicho artículo 5 aborda la "Situación especial de los países en desarrollo" y cabe recordar que las principales sustancias HCFC's que se importan a estos países son el R-22 (usado especialmente como refrigerante) y el HCFC-141b, el cual se usa principalmente en la fabricación de espumas.
Es importante además, como lo señala el ingeniero Carlos Andrés Hernández Arias, consultor de la Unidad Técnica de Ozono (UTO), del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial de Colombia, tener en cuenta la definición que establece el Protocolo de Montreal del concepto "consumo": "Los compromisos de reducción y eliminación del consumo de HCFC, deben interpretarse como compromisos de reducción y eliminación de las importaciones de estas sustancias. Para el caso de los HCFC, la fecha de congelación es el año 2013 y solo hasta el año 2015 se iniciará la reducción gradual del consumo, hasta llegar al 2.5% de la línea base en el año 2030. Por lo tanto, está permitido el uso de los equipos de refrigeración y aire acondicionado que funcionan con HCFC como refrigerantes, o que los contengan en las espumas de poliuretano de los aislamientos térmicos".
Propuestas concretasEl Protocolo de Montreal dispone de un Fondo Multilateral, el cual es el órgano encargado de brindar fondos y financiamiento para asistir a los países en vías de desarrollo en sus procesos y proyectos concretos que busquen eliminar el uso de sustancias que agotan el ozono.
"En el segundo semestre de este año (2011) pretendemos desarrollar un programa de capacitación y actualización en el sector agrícola de Guatemala con la presencia de expertos nacionales y extranjeros, como complemento a la implementación de sustancias y tecnologías alternativas al uso de bromuro de metilo, sustancia altamente agotadora de ozono", comentó Aarón Marroquín, de la Unidad de Relaciones Públicas del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales de Guatemala.
Por su parte, desde la UTO de Colombia informan que durante el año 2010 el país presentó y recibió aprobación de diversos proyectos para la eliminación del consumo de los HCFC por parte del Protocolo de Montreal enmarcados en la primera etapa del HPMP (Preparación del plan de eliminación de HCFCs).
Según lo explica el ingeniero de la UTO Carlos Andrés Hernández, "esta primera etapa del plan contempla la eliminación del uso de HCFC-141b en la manufactura de refrigeradores domésticos y el fortalecimiento de la red de recuperación y reciclaje de gases refrigerantes con la adecuación de 8 centros de acopio de gas recuperado y la continuación del proyecto de certificación de técnicos de mantenimiento de equipos de refrigeración en conjunto con el SENA (Servicio Nacional de Aprendizaje). Los recursos que se invertirán US$6.8 millones para la eliminación de más de 1000 toneladas del consumo de HCFC del país entre el HCFC-22 y el HCFC-141b, en diversos programas de asistencia técnica y reconversión industrial".
Jorge Carvajal, coordinador del Protocolo de Montreal para Ecuador y representante del Ministerio de Industrias y Productividad de ese país, comentó que su nación forma parte del tratado desde 1990 y desde 1992 vienen elaborando un plan de eliminación de clorofluorocarbonos (CFC) y HCFCs. "Adicionalmente estamos trabajando en la eliminación del tetracloruro de carbono (TCC) y el metilcloroformo, que son usados actualmente como disolventes".
El funcionario añade que en su país, la fabricación de refrigeradores y aires acondicionados están libres de CFC, ya que se han reemplazado por HCFC de tipo R142A, sustancia que a pesar de su átomo de hidrógeno adicional sigue siendo una amenaza para el ozono, y que tendrá que ser reemplazada en su totalidad el primero de enero de 2015.
Así mismo, en Colombia, a través del Ministerio de Ambiente y la UTO, existen varios proyectos encaminados a la eliminación del HCFC-141b como agente espumante y la consecuente reconversión de tecnología para la fabricación de espumas. "Muchos de estos proyectos están siendo financiados por el Fondo Multilateral del Protocolo de Montreal. En el caso de refrigerantes, la tendencia apunta al uso de equipos que trabajan con gases que no dañan la capa de ozono y los refrigerantes naturales", comenta el representante de DuPont.
Cuál es la mejor decisiónAunque en muchas oportunidades se ha dicho que la mejor solución para evitar la emisión de sustancias agotadoras del ozono es reconvertir todo un sistema, otros aluden a que una posibilidad es adaptar las instalaciones existentes.
La UTO Colombia afirma que "La recomendación general es seleccionar la alternativa que tenga un menor impacto en el clima, tanto desde el punto de vista del agotamiento de la capa de ozono como desde el cambio climático en sí, pasando por la eficiencia energética de los nuevos sistemas, la posibilidad de recuperar y reciclar la sustancia alternativa, etc. Por ejemplo, para el caso de la refrigeración doméstica se eligió un hidrocarburo (ciclopentano) como nuevo agente soplante de las espumas de poliuretano, pues esta sustancia tiene un menor impacto sobre el cambio climático y las espumas resultantes son equivalentes a las que utilizaban el HCFC-141b".
Según Juan Paulo Hernández "en lo referente al HCFC-141b, usado en la fabricación de espumas, el Ministerio de medio ambiente y la UTO manejan la opción de realizar una reconversión de la tecnología puesto que el mayor consumo de este está concentrado en unas pocas empresas, lo cual facilita el proceso. En contraste el R-22, usado principalmente como refrigerante en equipos de aire acondicionado y refrigeración, se deberá contar con una estrategia diferente la cual está basada en la adaptación paulatina de los sistemas actuales".
Resultados a la vistaColombia está comprometida con cumplir las metas de reducción del consumo de los HCFC, con la implementación de la primera etapa del HPMP y cómo lo dice el ingeniero Carlos Andrés Hernández de la UTO "de seguro lo cumplirá. Podemos decir que tenemos más de 600 equipo de recuperación y reciclaje de gases refrigerantes que se han entregado en 50 ciudades del país para asegurar que se realice un manejo adecuado de estos gases, se han certificado más de 4.000 técnicos en la norma de competencias laborales (877durante el 2010). Y presentamos un consumo de HCFC-22 en el 2010: 1.224 toneladas métricas".
Por su parte voceros de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales de México indicaron que esa nación logró la eliminación del consumo de CFC, de Tetracloruro de carbono (TCC) y de halones, todas sustancias agotadoras de la capa de ozono.
Entre las acciones logradas por México se pueden mencionar que en 2005 fue uno de los principales países que cerró la producción de CFC, inauguró el Centro de Recuperación y Reciclado Ecofrigo que permite reducir al menos en 80 toneladas anuales el consumo de TCC.
El secretario de esa cartera, Rafael Elvira Quesada, indicó que este proceso "es sólo uno de los 138 proyectos que se están implementando en México para eliminar las sustancias que agotan la capa de ozono. Para ello hemos recibido recursos de cerca de US$85 millones por parte del Fondo Multilateral del protocolo".