En la actualidad las relaciones públicas tienen un gran impacto en la forma de hacer negocios. Los comunicados de prensa que a diario publican los periódicos mundiales sobre grandes iniciativas ecológicas no tienen más objetivo que generar una buena imagen de X ó Y empresa en la mente del consumidor, para propiciar una mejor disposición de compra frente a aquellas compañías que emprenden estas campañas pro salvamento del planeta.
Ahora, no debe olvidarse que la sustentabilidad, además del impacto que tiene en la imagen de las empresas, es también una vía para la obtención de notables ahorros, esto de la mano de la conservación de los recursos no renovables en las organizaciones, pero también de la utilización de materiales reciclables en la construcción de edificaciones y otros predios.
Infortunadamente, las empresas que se han dedicado a la oferta de servicios en este rubro no han contado con un gran apoyo financiero, pero esta tendencia está cambiando. México, a principios de 2007, fue de los primeros países en la región en la apertura de una oficina dedicada a impulsar negocios verdes. Llamada New Ventures, la empresa inició una aceleración de negocios con el fin de impulsar a aquellas empresas que responden a estos retos ambientales y ayudan a generar en este país una cultura de la producción responsable.
Y para que no quede duda de la relevancia que tienen estos aspectos en la actualidad, desde 2007 una empresa como la multinacional mexicana Bimbo inició un programa para auto abastecerse de energía eólica, esto para poder suplir la demanda energética que implica producir alimentos con bajo contenido en grasas; las cifras son impactantes: dice América Económica que el gigante de los panes ha reducido en los últimos siete años el consumo de 194 millones de litros de agua y ha bajado en un 16% el consumo de combustible.
Así, no caben dudas de que la sustentabilidad paga y es una gran alternativa. Después de todo veo que no estábamos en el negocio equivocado.
Un “frío” saludo