Los sistemas HVAC para hoteles, además de entregar confort según demanda y preferencia de cada huésped, hoy en día tienen la exigencia de adaptarse a la arquitectura sin desfavorecerla, pero sobre todo de ser energéticamente sostenibles.
Por Iris Montoya Ricaurte
El uso de los sistemas de climatización es crucial en la industria hotelera, pues su oferta de servicio está inclinada hacia la satisfacción del cliente, en la que las experiencias
positivas y de bienestar hacen que este modelo de negocio se consolide con éxito. De ahí que el confort climático sea uno de los factores obligatorios en su check list.
Ahora bien, los dispositivos HVAC tienen un fuerte llamado a ser energéticamente eficientes. Como lo expresa el informe “Critical Factors To Attract Hotel Investment” del World Travel and Tourism Council (WTTC), los destinos con un compromiso y un plan claro para de alcanzar las emisiones netas cero, así como los que adopten un enfoque holístico integrando elementos socioeconómicos y medioambientales, estarán a la cabeza de la atracción de inversiones. Pues la sostenibilidad y la inclusión son factores centrales, para lograr mayor resiliencia y competitividad.
Pero también hay una exigencia de rentabilidad en la operación que estos ofrecen. Tal como lo afirma la investigación “Estado del arte sobre los principales indicadores de consumo en el Sector Hotelero” (2020) de la Universidad Simón Bolívar, más del 50% del gasto general de los hoteles se lo lleva el consumo energético, y la climatización hace parte de las principales fuentes de consumo. En este aspecto, la marca Interact asevera que “la calefacción, el aire acondicionado y la iluminación suelen suponer más del 60 % del consumo de energía de un hotel”.
Fabio Clavijo, ingeniero especialista, consultor y asesor de proyectos de tratamiento de aire y gestión energética, indicó que otros desafíos están asociados con “el confort térmico, acústico, calidad del aire interior, higiene y salud para los ocupantes, personal operativo y técnico de apoyo”.
Con relación a eso, la presencia de los dispositivos HVAC debe apenas ser perceptible, por lo que deben ubicarse en zonas alejadas de los huéspedes, pero con acceso cómodo para el personal de mantenimiento. Así como garantizar el uso de filtros adecuados, un requerimiento que ha entrado en mayor vigencia como consecuencia extendida de la pandemia.
Por su parte, Juan Gustavo Mahecha, docente universitario y fundador de JGM Ingenieros Consultores en Colombia, manifestó que, para el caso de Latinoamérica, las normas Ashrae son las que rigen el panorama. Siendo el estándar 62.1 sobre calidad de aire interior, junto al estándar 90.1 de eficiencia energética, las guías principales para el diseño.
“El tipo de equipos a implementar dependerá siempre de la extensión y distribución arquitectónica del espacio, sea un hotel en torres o superficie extendida”.
De estas particularidades que influyen en la selección final, Juan aseguró que “sigue prevaleciendo el uso de sistemas de condensación por agua o agua helada, debido a su eficiencia y mejor manejo de la humedad relativa”.
Entre tanto, Carlos Grinberg, Presidente del Capítulo Argentina de Ashrae y coordinador general de Estudio Grinberg Ingenieros Consultores, resaltó que “la pandemia hizo que los hoteles pusieran especial atención al filtrado e intercambio de aire en las zonas comunes, donde hay más tráfico de personas y el riesgo de contagio de virus por proximidad es mucho más alto”.
Entonces en esos lugares los sistemas de climatización han visto aumentada la cantidad y frecuencia de renovación de aire exterior, así como mejoramiento de la calidad del tipo de filtro. “Son temas que previamente figuraban en la agenda, pero no eran fundamentales para el diseño de los hoteles”, puntualizó Grinberg.
Entonces, para que un sistema HVAC responda a las exigencias del mercado de la hospitalidad, cuya finalidad última, como lo aseveró el ingeniero Clavijo, sea “producir un mejor servicio y confort para los huéspedes de la manera más eficiente y medible en el tiempo”, se debe tener en cuenta el diseño a medida de la solución de climatización, la garantía de calidad de aire interior, sumado a un “análisis psicrométrico completo en la etapa de diseño, que permita regular y equilibrar todos los costos energéticos”, requisito indispensable según Mahecha.
Detalles del diseño de sistemas HVAC para Hoteles
Mauricio Romero, director de ingeniería mecánica en Sinergia Ingeniería en Costa Rica, explicó que se precisa de seguir ocho pasos. A saber: el estudio de los estándares de diseño de la cadena de hotel; el estudio de la normativa obligatoria aplicable al proyecto; el cálculo de carga térmica; la simulación energética preliminar; la definición de la tecnología a utilizar; la selección de los equipos; la coordinación interdisciplinaria en planos y documentos constructivos; finalmente, la puesta en marcha.
Mauricio también comentó desde su experiencia, que en este tipo de proyectos cuando están en el trópico y es imperativo “mantener 55 % a 60 % de HR a lo largo de todo un año, se vuelve un tema muy delicado y requiere sí o sí tecnología de control de humedad. En muchos países de la región no hay regulación al respecto y esto puede poner barreras, tanto técnicas como económicas”.
Asimismo el experto reseñó que “un buen diseño de HVAC depende en gran medida de un buen cálculo de carga térmica. Optimizar y decidir entre un sistema, u otro no es algo que aplique para todos los proyectos hoteleros, hay muchos factores que hacen único a cada proyecto, por lo que se debe analizar puntualmente. En ese sentido, la simulación energética es una herramienta importante, dado que se aúna el tópico técnico y económico en un solo estudio”.
Igualmente, Fabio Clavijo, señaló que no hay una fórmula única. “Cada caso merece y requiere de estudios detallados de ingeniería y arquitectura, combinados y armonizados desde las primeras etapas de diseño. De este estudio se desprenderán soluciones acordes a las características particulares de cada proyecto”.
Infaltables en este diseño
Mahecha expresó que para lograr las mejores condiciones de funcionamiento se recomienda hacer uso de ciertas tecnologías actuales, “como lo son las ruedas entálpicas, los recuperadores de calor y el uso de DOAS. Con esto se logra un acondicionamiento del aire exterior antes de ser introducido a las habitaciones, para efectos de la calidad del aire, haciendo un pre secado que ayude a mantener unas condiciones óptimas de humedad relativa en el hotel”.
“Hay que tener cuidado precisamente con la alta humedad en los hoteles en América Latina, por el desgaste que genera en el mobiliario. Una de las formas de manejo de esto es el enfriando el aire, al hacerlo necesitamos aumentar la carga térmica de enfriamiento, entonces ahí tenemos que buscar un balance con el estándar 90.1 de Ahsrae (eficiencia energética), para que no tengamos que recalentar mucho el aire posteriormente”.
Otra particularidad a considerar es que “la hotelería es de las pocas aplicaciones donde coexisten siempre el aire acondicionado y los sistemas de calentamiento de agua. Los primeros son sistemas de transferencia de calor de un lado a otro, con calor de rechazo presente, por otro lado, los segundos son consumidores primarios de calor o energía, en cualquiera de sus formas. Así que cualquier tecnología de recuperación de calor (fuentes renovables o calor de rechazo) debería ser estudiada sí o sí, como parte de la etapa de diseño del proyecto”, sugirió Romero.
Por su parte, Grinberg asegura que es importante “contar con un sistema versátil que te permita tener sistema de verano e invierno para satisfacer las necesidades de distintos clientes, una buena renovación de aire y por último tener instalaciones especiales para los espacios como piscinas cubiertas. El hotel es un mundo de experiencias y uno debe tratar de ajustarse en función de la solución que esté diseñando”.
Retos de modernizar los sistemas
Pero ¿qué sucede cuando no se trata de un hotel nuevo? ¿A qué se enfrenta un profesional al momento de asumir un diseño pensado en la modernización de sistemas HVAC ya existentes? En palabras de Mauricio, esto implica diversos retos, pues se debe lidiar con factores como el nivel técnico de los departamentos de mantenimiento y operación, es decir, la falta de capacitación, documentación técnica y actualización en estas áreas.
También se debe enfrentar el alto costo de la energía, además del nivel técnico de los profesionales de diseño y construcción, que en muchos países no es el requerido. En otras dificultades, el ingeniero expuso que a veces es complejo encontrar el “timing adecuado entre el momento para la implementación técnica y la ventana posible según la ocupación del hotel”.
Por su parte, para Clavijo el mayor reto para llegar a la modernización de estos espacios es mental y de formación. “No habrá espacio para abordar nuevos enfoques, soluciones y tecnologías si no se dispone de un asesor en HVAC que informe y documente las nuevas tecnologías y oportunidades que están disponibles”. En contraste afirma que el futuro del servicio hotelero está basado en instalaciones sostenibles y amigables con el ambiente, e indica que en los cambios están las grandes oportunidades de ahorro y mejora del funcionamiento.
Mahecha afirmó, frente a la modernización en términos de las metas ambientales, que “para lograr esa sostenibilidad y esa meta de Cero Neto en consumo de energía se deben buscar fuentes alternativas. Pero en términos generales seguimos dependiendo del petróleo, es una realidad que no podemos cambiar de golpe. Lo que tenemos es que buscar una conversación que nos permita utilizar sistemas híbridos, para que poco a poco podamos cambiar y ajustar las tecnologías que usamos a la nueva realidad ambiental”.
Finalmente, Grinberg describió cómo abordar este tópico desde un proyecto actual. “Justo ahora estamos modernizando el hotel más grande de Buenos Aires, el cual tiene más de 50 años y cuenta con 1 200 habitaciones. Este edificio tenía un sistema de agua helada de doble serpentín agua fría y caliente que decidimos cambiar por un sistema VRF híbrido”.
Y agregó: “Estos dispositivos también se eligieron porque la condición de la renovación es que no se puede cerrar el hotel, entonces no podemos cambiar los chillers ni las calderas. Estamos colocando una condensadora exterior con intercambiador de calor cada 10 habitaciones, para que entregue agua fría y caliente a los usuarios. Con esta estrategia podemos hacer la obra por piso, sin perturbar la estancia de los huéspedes en el hotel”.
Sector hotelero, turismo y metas climáticas
La acción por el clima de la Organización Mundial del Turismo (UNWTO), declaró en el último estudio de la Organización Mundial del Turismo (OMT) y el ITF (2019), presentado durante la COP25 de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que las emisiones de CO2 correspondientes al turismo aumentarán al menos un 25% para 2030.
De ahí que propusiera que la resiliencia de ese sector dependerá de que sea capaz de “recortar sus emisiones de carbono en un 50% de aquí a 2030”. Más aún, la “Declaración de Glasgow sobre la Acción Climática en el Turismo”, indica que se debe “alcanzar el cero neto a la mayor brevedad posible, y siempre antes de 2050”.
La responsabilidad del sector hotelero en esta temática se da porque, como lo señala la OMT, en el documento “Turismo y cambio climático: Hacer frente a los retos comunes”, el alojamiento causa en torno al 21 % del total de emisiones del sector turístico. Donde “los grandes hoteles producen más emisiones […] porque consumen más energía para hacer funcionar otras instalaciones como restaurantes, bares, piscinas y spas”.