Brasil. En el pasado Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono, Brasil celebró el anuncio de los resultados de la primera fase del Programa Brasileño para la eliminación de los hidroclorofluorocarbonos (HCFC).
La capa de ozono filtra la radiación ultravioleta de tipo B (UV-B), asociado con el desarrollo de cáncer de piel, lesiones oculares, envejecimiento prematuro y la supresión del sistema inmune.
El Protocolo de Montreal, firmado por 197 países para la protección de la capa de ozono, se ha fijado como meta para el 2015 para los países en desarrollo reducir en un 10% el consumo de hidroclorofluorocarbonos (HCFC) en comparación con el promedio de 2009 y 2010. Brasil ha superado este objetivo, reduciendo el 16,6%.
En los últimos tres años, la estrategia brasileña para cumplir con el objetivo tiene como enfoque la conversión del uso de 220.3 toneladas de gases HCFC por alternativas más sostenibles. El país dejó de usar 168,8 toneladas de gas HCFC141b en espumas y 51,5 toneladas de sector HCFC22 en el sector de refrigeración.
En 2020, el Ministerio de Medio Ambiente tiene previsto finalizar la conversión tecnológica del sector de la espuma y comenzar la conversión de parte del sector de refrigeración comercial y de aparatos de aire acondicionado. Los sectores que utilizan estos gases nocivos recibirán el apoyo tecnológico y financiero para buscar alternativas y mantener la competencia cuando la producción de los químicos enemigos del ozono estén prohibidos en el 2040. Estos productos químicos no se producen en Brasil. En la actualidad, la importación de estas sustancias es controlado por el Ibama y necesitan una licencia.