El refrigerante CO2 es una solución que en América Latina no ha pisado con fuerza ni ha competido con las demás soluciones disponibles en el mercado. Dos expertos debaten sobre su implementación y conveniencia.
por Duván Chaverra A.
Cuando se habla de los refrigerantes se vienen a la cabeza las diferentes opciones disponibles. Entonces uno piensa en el agua, el amoniaco y en todos los tipos de refrigerantes que se reconocen en la industria como los HCFC (hidroclorofluorocarbonos) y los HFC (hydrofluorocarbon).
Se entra entonces a analizar también que además de estas clases de refrigerantes, existe otra opción, aunque no es novedosa, pues desde hace años ha sido probada en varios sistemas, tampoco ha sido comúnmente implementada dentro del territorio latinoamericano. Se trata del CO2.
Para muchos el CO2 es una alternativa diferente, que incluso se cataloga como el refrigerante del futuro. Para otros, sólo se trata de vender la idea de que es un refrigerante amigable con el medio ambiente y que ahorra energía, pero que al momento de competir deja varias dudas en su desempeño.
Pero es mejor que los expertos hablen del tema. Por esa razón contamos con la participación de Germán Robledo, director de ventas para América Latina de Vilter, y de Gerardo Martínez, director de ventas de Centroamérica, el Caribe, Colombia, Venezuela y Ecuador de Bitzer.
Ambos invitados coinciden en que el uso de CO2 en supermercado y grandes cadenas es mínimo en América Latina, aunque sus argumentos son diferentes. Europa es el mercado que más está implementando este tipo de soluciones, sobre todo por su imagen ambiental y de ahorro energético basados en el del daño ocasionado por los freones, y con la idea de disminuir la cantidad de amoniaco en otras plantas para hacerlas más seguras en caso de un fuga.
Germán considera que el refrigerante CO2 se vende como un ahorrador de energía, pero que realmente el ahorro que produce es poco.
“La evolución del mercado de refrigeración con CO2 es lenta, es más una fascinación que los clientes oyen sobre ahorro de energía, y se la creen por completo, pero sin estudiar con todo el fondo del caso qué es y no es; el ahorro no es tan real y en todos los casos, se ha visto en muchas plantas de Europa que ya lleva la mayoría de plantas o sistemas que ya tienen CO2, que no se ve el ahorro o verdadero ahorro, más bien esta alternativa ayuda a catalogar a la empresa como verde o ambiental, si es lo que están buscando, pero ahorro no hay”.
Por su parte, Gerardo comentó que la región está atrasada en cuando a su consumo y regulaciones para su utilización: “En un principio pagamos un sobreprecio, pero con el tiempo se estabiliza en el mercado internacional. En cuanto a sistemas de CO2, son pocos en supermercados o grandes bodegas funcionando con bajo este sistema en Latinoamérica. Si hablamos de las regulaciones para utilizar sistemas con CO2 como refrigerante, estamos aún mas atrasados. Tanto en la parte de seguridad como en la parte ecológica no hay regulación o lineamientos, por lo que los fabricantes de estos equipos utilizan los existentes en Europa o Estados Unidos. El sobreprecio y la falta de regulaciones hacen que el uso de sistemas con CO2 en supermercados y grandes bodegas sea lento”.
Robledo asegura que en los supermercados esta clase de soluciones no es utilizada en grandes cantidades: “CO2 no es nuevo, es viejo, se está retomando como una solución para sustituir otros refrigerantes por unos más amistoso con el ambiente para ganarle a los freones y menos tóxico para ganarle al amoniaco. Pero el pasado se nos olvida y se nos engaña creyendo que es algo nuevo y que es lo mejor. No ha cambiado en nada desde que se usaba en los principios de la refrigeración; lo que ha cambiado es el diseño y la construcción de los equipos con los materiales nuevos o descubiertos en esta era para usarlo nuevamente”.
Características
Germán Robledo argumenta que no todo lo que se dice del CO2 se debe creer: “Se asume un ahorro energético porque al usar menos cantidad de CO2, comparado con otros refrigerantes, los compresores y los motores salen más pequeños, y en esta idea se considera que consume menos energía. Se usan menos HP por TR, pero en realidad se debe condensar con algún refrigerante alterno como freon o amoniaco y allí los HP por TR vuelven a balancear el sistema o se pierde el ahorro. Una fuga no será tan mortal o nociva como una de amoniaco o de freon, pero sigue siendo peligrosa y la gente todavía no entiende esto.
Mientras que Gerardo dice que “las ventajas son principalmente ecológicas, tanto para disminuir la huella de emisiones como, en ciertos casos para disminuir el consumo eléctrico. ¿En qué se diferencia de las otras alternativas? Se utiliza un refrigerante natural y se disminuye el uso de la cantidad de refrigerantes sintéticos. Estos últimos son los que contribuyen al calentamiento global y algunos también dañan la capa de ozono. Por las características y propiedades del CO2 se tiene que utilizar en sistemas en cascada o como refrigerante secundario. Aunque este último no es el mas eficiente”.
En conclusión
Lo más importante al momento de seleccionar un sistema de refrigeración con base en CO2 es asesorarse e indicar exactamente para qué tipo de aplicación se requiere. Actualmente, América Latina no verá crecer este mercado en un futuro próximo, sin embargo, es posible que en pocos años el CO2 entre a competir con las otras alternativas existentes.
Para destacar
Para tener en cuenta
Germán Robledo, director de ventas para América Latina de Vilter, menciona algunos referentes que se deben en tener en cuenta si se implementa el CO2 como refrigerante:
- El rango de presiones es tan peligroso que debe haber un sistema de respaldo o redundancia para evitar llegar a ellas, es decir debe existir siempre un sistema secundario o de respaldo si falla el primario. De lo contrario se entra en grave peligro de alta presiones, y accidentes de alta presiones (casi el rango de las 1000 psig) a temperatura ambiente o cotidiana.
- Los deshielos o descongelamientos de evaporadores no se pueden hacer en forma habitual de gas caliente como con otros refrigerantes, debe buscarse opciones de resistencias eléctricas o de agua o doble circuito con algún medio caliente, pero todas son de inversión y operación costosa.
La valvulería debe ser de acero inoxidable para evitar las caídas de presión, que pueden causar deficiencias en cualquier sistema; nuevamente, es una inversión muy alta.
- La inversión o instalación por las altas presiones es muy elevada. Se debe hacer con materiales más resistentes, y esto significa un alto precio.
- Se deben capacitar a los operarios para atender el CO2, pero no existe entes, instituciones, empresas o personas que lo estén haciendo, pero no hay expertos, no existen escuelas y hasta ahora se ha escrito muy poco del tema. Una mala operación o mantenimiento de un técnico no calificado pone en riesgo su vida, la de otros y la del equipo y sistema, comparado con otros refrigerantes en mayor escala.