Nuestra industria ha tenido que superar diferentes situaciones que desvirtúan la labor de los ingenieros. Por esa razón, el profesionalismo, la capacitación y las buenas prácticas deben estar siempre presentes en cada proyecto.
por Camilo Botero*
Cuando se proponen sistemas de climatización de cierta magnitud, siempre aparecen aspectos que afectan nuestra imagen y hasta cierto punto nos dan un tanto de “mala fama”, y aun cuando algunas veces es aplicable por diseños, montajes y mantenimientos mal hechos o mal ejecutados, las mayoría de las ocasiones se deben a aspectos relacionados con la física y específicamente con la transferencia de calor y masa a través de aire (lo más crítico), agua o refrigerantes.
Aparte de estos aspectos, los sistemas de climatización representan un valor importante de la inversión tanto para proyectos de confort como para aplicaciones industriales (siendo aquí menos impactante), y finalmente el costo de la energía asociada con su operación es considerable; por ejemplo, en los supermercados de gran superficie, la factura eléctrica por aire acondicionado y refrigeración en climas cálidos puede llegar a ser hasta el 80 % del total, así mismo en fábricas de dulcería y laboratorios farmacéuticos puede superar el 60 %.
El aspecto estético también es factor de molestia para el usuario final y sobre todo para los arquitectos, que se suma con lo voluminoso de los equipos, de los ductos y de las tubería que requieren espacios considerables para ubicarlos y para conducir dichos sistemas de ductería y tubería.
En una ocasión, una apreciada arquitecta me decía: “Ingeniero, ¿y Ud. me va a colocar eso tan horroroso en la terraza?", y le respondí: "Si Ud. quiere aire acondicionado y extracciones de baños y cocinas, no tiene más remedio”.
A continuación le explique el asunto en términos de balances de masa y energía, primera y segunda ley de la termodinámica, psicrometría, mecánica de fluidos, ciclo de refrigeración, y sobre todo para el caso del aire, el tema de su baja densidad y calor específico que hace que su potencial de transporte de energía sea bajísimo; me escuchó con cortesía y paciencia pero me dijo: "Bien ingeniero, no hay más remedio, pero al menos que se vean lo menos feas posibles esas 'cosas' allá".
Otros aspectos que contribuyen a la “mala fama” están asociados con el síndrome del edificio enfermo como propagación de bacterias en oficinas y ambientes climatizados para confort, malos olores, humedades, ráfagas de aire frío o estancamiento, ensuciamiento de cielo falsos a la salida de los difusores de aire, y en el caso de las instalaciones hospitalarias y laboratorios farmacéuticos infecciones y contagios por flujo cruzado de salas, por ejemplo, de infectocontagiosos con otras zonas que no estén adecuadamente protegidas con diferenciales de presión adecuados y que permanezcan aún con aperturas de puertas.
Muchos de estos casos sí son atribuibles a la climatización (pero no todos), por problemas de diseño, montaje u O&M (Operación y Mantenimiento); otros casos no y son los que corresponden a los procedimientos médicos o de los laboratorios inadecuados. La Universidad Nacional de Colombia ha hecho una investigación en este sentido y verdaderamente son muy preocupantes las conclusiones.
Con sistemas adecuadamente diseñados, sujetos a las buenas prácticas de ingeniería con cumplimiento de los reglamentos y estándares juiciosos que existen para ello (ASHRAE), con la aprobación de esos reglamentos por parte de estado (caso del RITE versión para Colombia que lleva dos años en cuatro ministerios, durmiendo el sueño de los justos), con unos montajes impecables y ceñidos a dichos diseños y por supuesto con O&M, realizado por personal idóneo y certificado, se pueden lograr sistemas de climatización “ideales” como se describían en la columna anterior.
De lo anterior se concluye que nuestro oficio debe ser realizado por ingenieros y técnicos de excelencia, que conozcan el estado del arte de la industria, que se acojan a los reglamentos y estándares vigentes, que tengan pasión por la calidad y se sientan orgullosos de sus proyectos y funciones, que el confort o el cumplimiento de las especificaciones para una dada aplicación, el uso racional de la energía, el cuidado del medio ambiente y la calidad del aire en el interior sean su preocupación primordial.
Promoviendo la innovación
En el show AHR Expo que patrocina ASHRAE y que este año fue en Nueva York, se decía que el 60% de las empresas expositoras traerían algún tipo de innovación y realmente así fue, pero nada que uno pudiera decir como "¡he aquí el 'ipad' de la climatización y la refrigeración!".
La revista de ASHRAE de marzo 2014 trae en su editorial una mención a los premios que la asociación hace a las tecnologías más innovadoras, lo cual viene haciendo desde 1981, para promover dicha innovación, y como dijo el presidente a cargo en esa fecha, Charles Sepsy: “El premio es parte del continuo esfuerzo por promover y honrar contribuciones de los miembros de ASHRAE en el área de la conservación de la energía y promover la diseminación de estas tecnologías”.
En nuestra región latinoamericana deberíamos promover premios de esta índole para la climatización y la refrigeración, con el objetivo de incentivar la creatividad.
De otro lado, estoy leyendo el libro Mentefactura, de Juan José Goñi Zabala, sobre el cambio de modelo productivo, donde se dice que: "Innovar sobre los intangibles del trabajo y de la empresa es una prioridad". Este libro fue escrito en el 2012 en España, durante la crisis económica de ese país que ya lleva varios años, que los ha obligado a innovar y que dicha creatividad debe ser para resolver problemas vigentes como los mencionados en esta columna, sin dilación, ya que las crisis llegan porque no somos capaces de resolverlas con visión y a tiempo.
Ese cambio hacia la innovación requiere un compromiso colectivo de todo el gremio y para que se extienda es necesario saber que la visión de lo que se hace cotidianamente es de altísima transitoriedad, que se debe cambiar asumiendo riesgos y que de la gravedad de problemas compartidos se genera la energía colectiva para soluciones ambiciosas y afirmar: el exceso de información nubla el conocimiento y el exceso de conocimiento perjudica la creatividad.
Debe irse más allá de lo convencional en la forma de asimilar las iniciativas para hacer cambios radicales en nuestro día a día, incorporando un estado mental hacia lo nuevo, y el alimento de la innovación son las ideas sin aplicación a priori y problemas importantes no resueltos, y nada es más opuesto a la innovación que el aislamiento.
“No existe en el mundo nada tan poderoso como una idea a la que le ha llegado su tiempo”, decía Victor Hugo, y a la climatización le ha llegado ese tiempo de innovar sin ninguna disculpa ni dilación.
Características de una región innovadora
El libro trae un recuento de aspectos fundamentales que debe tener una región innovadora que me permito listar a continuación (sic):
1.Alto nivel de inversión en I + D + i (Investigación + Desarrollo + Innovación).
2.Mano de obra muy cualificada y movilidad laboral.
3.Empresas de tecnología avanzada en alguna especialidad.
4.Formación continua en la empresa y alta valoración del aprendizaje.
5.Cultura emprendedora y aceptación del riesgo.
6.Modelos de gestión empresarial dinámicos y participativos.
7.Financiación específica para lo nuevo.
8.Servicios públicos eficientes y económicos.
9.Servicios a empresas con tecnologías avanzadas.
10.Universidad permeable a los cambios.
11. Numerosas actividades de spin-off.
12. Networking profesional.
13. Participación activa de la sociedad civil.
¿Suena como que nuestra región está lejos de la innovación? Pues ¡a trabajar todos en forma colectiva para cambiar esta situación y promover la creatividad en nuestros oficios y tecnologías!
* Camilo Botero es el actual Secretario de la Federación de Asociaciones Iberoamericanas del Aire Acondicionado y la Refrigeración - FAIAR; fue presidente de ACAIRE y es presidente de Camilo Botero Ingenieros Consultores Ltda. Se ha desempeñado como docente en varias universidades colombianas, gremios y actualmente en ACAIRE en cursos de diplomado de proyectos de aire acondicionado, eficiencia energética en aire acondicionado y refrigeración, cogeneración y trigeneración, psicometría aplicada, termodinámica, mecánica de fluídos, transferencia de calor y turbomaquinaria. ([email protected]).