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por: Alfredo Sotolongo*
En la constante búsqueda de nuevos o viejos sistemas y componentes, en cualquier parte del mundo, para lograr el ahorro de energía encuentro muy interesante una aplicación en la cual estamos trabajando en estos momentos. Se trata del plafón radiante, ya sea para enfriamiento como para calefacción. Esto es un desarrollo europeo producto de la cultura del ahorro de energía que está mucho más arraigada en Europa que en América. Aunque en este artículo de Opinión nos vamos a concentrar en el enfriamiento que requiere más cuidado en su aplicación,
Los paneles que componen el plafón radiante tienen dentro un serpentín por el cual pasa agua fría a temperaturas siempre mayores que la temperatura de rocío del aire dentro del área acondicionada, lo cual evita la posibilidad de condensación en los paneles. La transferencia de energía ocurre por medio de radiación y convección. Logrando el confort necesario sin ningún movimiento de aire exagerado, inclusive en áreas acondicionadas con alta carga térmica.
Como todos sabemos, radiación es el proceso de transferencia de calor mediante el cual el calor fluye desde un cuerpo de alta temperatura hacia un cuerpo de más baja temperatura cuando dichos cuerpos se encuentran separados uno del otro. Calor radiante se entiende como la energía emitida por un cuerpo por medio de ondas electromagnéticas. La radiación total que se emite en un área y en un tiempo conocidos se puede medir utilizando la ecuación de Stefan-Boltzmann.
Mientras que cuando los cuerpos se encuentran lo suficientemente separados ocurre la transferencia de calor por convección. Es el proceso de transferencia de calor mediante el cual el calor se transfiere desde un cuerpo de más alta temperatura que el aire que lo rodea el cual calienta ese aire y éste se mueve hacia cuerpos que se encuentran a temperaturas más bajas, lo cual crea el ciclo llamado convección natural.
El área de paneles que se seleccionan para instalar en el plafón es directamente proporcional a la carga térmica del área a acondicionar. La construcción de los paneles y los materiales que se usan en el mismo permiten la más efectiva transferencia de calor por radiación o convección. Por medio de termostatos proporcionales localizados en el área acondicionada, a través de válvulas modulantes se logra mantener el balance entre la carga térmica y la masa de agua fría que pasa por los tubos de los paneles. Además, para eliminar cualquier posibilidad de condensación en los paneles, se recomienda instalar un sensor de temperatura de rocío en el área acondicionada el cual reducirá, en el remoto caso que fuera necesario, el caudal de agua hacia los paneles independientemente de la señal del termostato.
Entre las empresas que han investigado y logrado desarrollar plafones radiantes se encuentran Metal Aire y Barcol-Air, ambas con alta tecnología europea la cual ha sido aplicada alrededor del mundo con excelentes resultados.
Los plafones radiantes presentan variadas bondades, desde el punto de vista arquitectónico ya que le permite al arquitecto especificar un plafón que armonice con su decoración interior con gran variedad de colores, eliminando los difusores de aire entre otras cosas. También, el proyectista mecánico elimina el consumo eléctrico de los motores de las manejadoras, el costo de las mismas y obtiene un sistema de aire acondicionado sumamente silencioso.
Para el propietario del edificio, además del ahorro de energía, se supone que debido al espacio reducido necesario dentro del plafón se ahorra en materiales de construcción. En adición, por aproximadamente cada siete pisos se puede añadir un piso más manteniendo la altura máxima autorizada para el edificio.
Como siempre les digo, todo producto o sistema por más energía que ahorre tiene que poderse justificar, no sólo por cuán rápido se recupere la inversión, sino también porque tenga una aplicación práctica.
*El ingeniero Alfredo Sotolongo, presidente de Protec, Inc., está certificado como ingeniero profesional en Puerto Rico y en el Estado de la Florida; tiene más de 40 años de experiencia en la aplicación y venta de sistemas y equipos para la conservación de energía. Es miembro de ASME (American Society of Mechanical Engineers), AEE (Association of Energy Engineers), con quien está certificado como Ingeniero en Administración de Energía; es también miembro de ASHRAE y fue presidente del capítulo Miami de dicha asociación. Ha presentado también numerosas charlas sobre el tema de conservación de energía.