Tal optimismo se ve acentuado por las expectativas de la mayoría del mundo industrial que ya eleva voces por una progresiva mejoría en la economía. Sin embargo, habrá que prestar especial atención a qué pasará en Latinoamérica y si se darán las condiciones propicias para que las proyecciones se reflejen también en nuestro mercado.
Lo anterior surge porque nunca se pudo determinar con certeza cuál había sido el impacto real de la crisis económica en Latinoamérica. En el caso de la última crisis global, la región ha sentido las consecuencias casi que con un efecto retardado, por lo cual no es muy fácil predecir si los mercados emergentes, como el nuestro, harán parte de esa fiesta de compras que los fabricantes americanos esperan para los primeros meses del próximo año.
No obstante, es importante decir que los países latinoamericanos encontraron formas de mantener el dinamismo económico aún en medio de la crisis. La creciente compra de soluciones para el aftermarket o de reposiciones es una prueba de ello.
Sin ser pesimista, espero de verdad que la economía latina entre en la etapa de reactivación económica casi de un modo simultáneo con la estadounidense, en cuyo territorio hubo una caída del 30% en la comercialización de unidades de aire acondicionado, tanto de ventana como independientes, en lo que respecta a los primeros seis meses del presente año. La mala racha se extendió a Europa y Japón, aunque mercados como China y Australia presentaron cifras positivas.
En el tintero dejamos la volatilidad que están presentando los precios del petróleo, un elemento que siempre ha sido sensible para el sector de HVAC/R, principalmente en los países que dependen de este combustible para la generación de energía.