Hace algunos días estuve hablando con una periodista local sobre la industria de la refrigeración y del aire acondicionado, y me di cuenta que no tenía ni idea de lo que pasaba en este sector y cómo influye en la sociedad y el medio ambiente.
Me sorprendió mucho su actitud ante la información sobre la sustitución de refrigerantes y el Protocolo de Montreal, pero sobre todo ante lo que era un refrigerante, hasta llegó a pensar que la sustitución implicaba crear una nueva especie de nevera o congelador.
No obstante, mencionó algo que es importante: ¿cómo hacer para que la gente del común entienda esta industria y sus beneficios?
Sí, las personas solo conocen lo que es una nevera, un refrigerador de un supermercado y, si mucho, un cuarto frío, pero realmente no saben cómo estos productos afectan al ambiente, mas allá de los equipos que queman combustibles fósiles, y tampoco saben cómo las nuevas acciones de la industria pueden ayudar a su economía y a cuidar el entorno.
Ustedes y nosotros sabemos sobre estas implicaciones, pero los usuarios finales no conocen muy bien la diferencia entre un modelo u otro de un sistema de aire acondicionado, no saben porqué deben cambiar sus neveras viejas, o qué es un refrigerante.
Creo que en nuestras manos está educar al usuario final, utilizando un lenguaje común para que ellos sean parte activa de la industria y sobre todo para que sepan elegir y no se dejen engañar al momento de adquirir alguno de los sistemas.
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