La comercialización de gases refrigerantes elaborados a partir de mezclas no aptas para los equipos de CVACR es un fenómeno que aun está latente en América Latina. Colombia tiene el caso más alarmante en la región.
por Vanesa Restrepo
La industria del frío en Colombia se encuentra alarmada por un fenómeno reciente que está afectando a todo el mercado. Se trata de la comercialización de gases refrigerantes adulterados o falsificados, que llegan al mercado como si se tratara de productos reconocidos: latas en perfecto estado, etiquetas con impresión idéntica a la usada por las marcas más reconocidas en todo el mundo, pero contenidos diferentes a los recomendados.
El asunto es de tal magnitud, que los fabricantes y distribuidores locales han optado por hacer campañas de sensibilización entre los instaladores y minoristas, para que aprendan a identificar los elementos sospechosos y para que sepan qué hacer en caso de que se encuentren con productos falsificados.
Incluso las autoridades nacionales, en cabeza de la Unidad Técnica de Ozono, UTO, adscrita al Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial; en compañía de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales han aumentado los controles para la importación de estos productos y han decomisado varios lotes de productos con contenido no apto para el uso en equipos de refrigeración y aire acondicionado.
Pero la problemática no es nueva y mucho menos exclusiva de los colombianos. Ya desde 2008 empresas como Honeywell y DuPont han emitido alertas en todo el mundo en las que advierten sobre la presencia de gases con contenidos adulterados, envasadas en empaques idénticos o muy similares a los de sus marcas más reconocidas.
En julio de 2009, por ejemplo, Pascal Faidy, gerente de negocios de DuPont Fluorochemicals Refrigerants para Europa, África y Medio Oriente, advirtió que se habían detectado en el mercado varias unidades de R22 y R134a cuyo contenido era diferente y potencialmente peligroso.
Ya en marzo de 2011 Honeywell, en cabeza de Paul Sanders, gerente de la Dirección de Fluoruros, informó sobre la falsificación de su producto Genetron 134a en los Estados Unidos. Al parecer se estaba comercializando un producto con empaques similares al de la multinacional, pero cuyo contenido era un cóctel de componentes que pretende dar el mismo rendimiento de la refrigeración, pero que finalmente generaba riesgo de salud para los usuarios.
Una problemática con pocas voces
En América Latina el tratamiento del tema aun es muy somero, pese a que ya varios países han manifestado tener clara la situación.
En Argentina, por ejemplo, no se han presentado casos recientes de falsificación de gases, según lo explica el ingeniero Roberto Aguiló, integrante de ASHRAE. El directivo señala que en el país se presentaron falsificaciones de gases halogenados, pero asegura que nunca fue en cantidades significativas y que siempre se trató de casos aislados. “Se encontraron R134 mezclados con algunos elementos combustibles, pero eso fue hace un tiempo. No es nada reciente”, declaró.
Entre tanto, en Uruguay se han adelantado acciones de prevención frente a este fenómeno. No obstante, Roberto Marvid, de la Unidad de Ozono del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente de ese país informó que no hay registros recientes de falsificación.
Agregó que hace poco el personal de aduanas del país recibió una capacitación especial para la detección de gases adulterados, gracias al cual se ha controlado casi en la totalidad este fenómeno delictivo.
Entre las empresas fabricantes de gases son muchas las reservas respecto a la realidad de este fenómeno. Las declaraciones, en cambio, se orientan más a la parte de prevención e información. Tal es el caso de DuPont que hace poco tomó las referencias de varios de sus distribuidores para presentarlas como una guía de lo que se debe hacer en estos casos.
“El mercado ha sido alcanzado por fluidos refrigerantes de procedencia dudosa, que por ser generalmente más baratos, acaban conquistando espacio en el mercado. Esos productos, no obstante, carecen de especificaciones técnicas que sean las adecuadas y causan desde perjuicios económicos a las empresas hasta daños al medio ambiente”, explica la compañía en el comunicado enviado a su base de distribuidores.
Dentro de las recomendaciones establecidas por el fabricante para garantizar que se adquiere un fluido seguro se destacan:
* Certificar que el producto sea adecuado para la aplicación que pretende realizar. Verifique en el rótulo:
- Nombre o marca.
- Origen (nacional o importado).
- Características.
- Composición.
- Razón social, dirección, teléfono e identificación tributaria (NIT, CUIT, ID) del fabricante; número del lote y peso líquido
* Verificar si existen averías y vaciamientos en los cilindros y/o daños en el lacre y en las etiquetas.
* Procurar elegir proveedores idóneos y de tradición en el mercado, y exija la documentación correspondiente al producto adquirido.
Varios fabricantes han manifestado que hoy es común recibir reclamos de clientes con relación a supuestos defectos encontrados en las recuperadoras de fluidos refrigerantes. “Como disponemos en nuestro porfolio de un equipo que evalúa la calidad y la composición del fluido refrigerante, al constatar que el problema fue generado por la mala calidad de los fluidos utilizados, y esto casi siempre sucede, suspendimos la garantía de fábrica dada a nuestros productos”, informa André Eduardo Oliveira, distribuidor de equipos en Brasil. “Mientras que no tengamos una fiscalización que sea eficiente con relación al ingreso de fluidos refrigerantes, no conseguiremos revertir esta situación y todo el mercado estará expuesto a enormes perjuicios”, complementa el funcionario en declaraciones a DuPont.
Otros fenómenos
Además de la falsificación de refrigerantes en América Latina, hay un fenómeno mucho más reciente que está llamando la atención de las autoridades y empresarios argentinos. Se trata de los inusitados incrementos en el precio del refrigerante R-404, como consecuencia de una falta de abastecimiento del producto.
“Estamos pagando un precio más alto. La demanda es mayor que la oferta y Argentina industrialmente usa mucho 404”, explicó el ingeniero Roberto Aguiló, nuevo presidente de ASHRAE. Agregó que el fenómeno se presenta desde el mes de marzo y que ya se han registrado casos como el de un supermercado al norte del país que necesitaba hacer una recarga de uno de los equipos, pero no encontró refrigerante disponible. “Ellos se tardaron tres días para encontrar el producto y poderlo instalar”, precisó.
No obstante, se espera que la situación se regule en los próximos días con nuevas importaciones y regrese así a los niveles que presentaba en octubre del año pasado, cuando el precio base del gas era similar al de Colombia, Uruguay y Brasil.
Nota: ACR LATINOAMÉRICA consultó a los técnicos de la Unidad Técnica de Ozono de Colombia para establecer los alcances actuales de la problemática de esa región, pero al cierre de esta edición no se obtuvo respuesta.