En nuestro gremio tenemos grandes oportunidades de participar en la atenuación de la catástrofe climática.
por Ing. Camilo Botero*
Desafortunadamente es una época ejemplarizante que corrobora de manera inobjetable que el llamado cambio climático se ha convertido en una monumental catástrofe climática, en mi modesto concepto ya irreversible; que como dije en el artículo anterior, amenaza la existencia de la humanidad, ante la gran indiferencia de la mayoría de los gobiernos y sus ciudadanos. Mecanismos como las conferencias sobre el cambio climático internacionales, que generan grandes esperanzas, terminan siendo inocuas.
En el canal español A3, veo con frecuencia noticias de grandes incendios; más de 162.000 hectáreas calcinadas a hoy, en ese país, 37 en lo que va de año, con sus consecuencias, de muertes, desplazados, pérdidas de casas, fincas, animales; dejando al extinguirse, sequías, cortes de agua en acueductos, y por supuesto mayor impacto en la catástrofe climática.
Simultáneamente las temperaturas han subido a valores record en varias ciudades de España, lo cual incrementa el consumo de energía en aire acondicionado y refrigeración, en una época en la cual, por causa de la guerra en Ucrania que ha llevado a una casi suspensión del gas ruso a Europa, y que ha obligado a la Comunidad Europea a recortes muy altos en el consumo de energía en general, acompañados, simultáneamente, de altos costos en todos los insumos energéticos, lo cual ha concretado una crisis económica e inflación altísima, en los países de la Comunidad Europea.
Situación similar está sucediendo en California (USA): 181.252 acres quemadas, 5.184 incidentes, 4 muertes, 96 estructuras dañadas o destruidas a hoy, en lo que denominan el resumen de la temporada de incendios 2022, con olas de calor en 24 estados y temperaturas record también en varias ciudades causando sequías y recortes de agua potable.
Por supuesto estos incendios, para citar solo en dos regiones del mundo, pero que se están replicando en muchos otros países, contribuyen enormemente al calentamiento global que está produciendo, como es bien conocido desde hace décadas, deshielos en el polo norte y en los glaciares de los Alpes, Pirineos, Himalaya, así como en los Andes en nuestra región latinoamericana y otros en diferentes regiones de nuestro planeta.
El agua
Me impactó mucho una noticia que escuche en la cadena DW en español y que la trae también el periódico El Tiempo de Colombia, que la titula muy dramáticamente: “El agua de lluvia ya no es potable ni en la Antártica”. y por tanto en ninguna parte del mundo, explicado en un artículo de Enviromental Science & Technology, el cual dice que las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoralquiladas (tuve que buscarlas en el internet, pues no las había oído mencionar) de origen humano, extremadamente persistentes en el medio ambiente, son altamente tóxicas causantes de enfermedades y otros efectos nocivos en los seres humanos.
En nuestro medio, normalmente no bebemos agua de lluvia, sino la tratada en acueductos, pero sí existen lugares en el mundo en donde el agua lluvia se utiliza para consumo humano siendo ya no apta para ello.
De otro lado se producen grandes inundaciones en otras partes del mundo, por ejemplo, como las que están sucediendo en Kentucky (USA), con decenas de muertes y continuas lluvias que empeoran la situación. Lo mismo acontece en el sureste asiático, también con centenares de desplazados y decenas de muertes.
Y se podría seguir ilustrando la situación con muchos otros ejemplos de igual o peor dramatismo, incluyendo lo que le sucede al mar con el vertimiento de plásticos y basuras, el envenenamiento con todo tipo de tóxicos químicos, de las aguas de mares, lagos, ríos, conduciéndonos a una situación no reversible ya, con consecuencias fatales para la humanidad y todos los seres vivientes.
Con el aire la situación es igualmente lamentable, la emisión de los gases de combustión de vehículos, cocinas y procesos industriales, sobre todo en las grandes ciudades, hace irrespirable ese aire y produce también ingentes cantidades de enfermedades respiratorias.
A lo anterior, los detractores, no de la catástrofe climática la cual niegan rotundamente, ni del cambio climático que no aceptan, dirán que eso se ha venido produciendo durante milenios, lo cual es cierto pero no con la intensidad y frecuencia que lo estamos viendo y cuantificando ahora. Demasiados políticos y gobernantes prefieren el modelo de desarrollo vigente basado fundamentalmente en hidrocarburos en detrimento del medio ambiente.
Ahora bien, el panorama es gravísimo y deprimente, sobre todo para las próximas generaciones, pero no todo está perdido, hay gran cantidad de iniciativas privadas, de reforestación, recuperación de desiertos, limpieza de mares y ríos, siembra de huertos caseros y conceptos como la Economía Circular que propone en forma general que todo lo que entre en una ciudad, debe utilizarse racionalmente, convertirlo a productos y procesos utilizables y una vez usados, reciclarlos adecuadamente para que vuelvan a ser útiles y no debe salir nada como basura o contaminación de la ciudad.
Loable teoría, fácil de decir pero muy difícil de lograr, si toda la humanidad no lo toma como un propósito común, lo cual no está sucediendo, pero no hay ninguna duda de que debemos hacerlo para sobrevivir, y ojalá lo más pronto posible; pero soy muy escéptico de ello.
Meditando sobre estos temas tan dramáticos, pienso que los ingenieros mecánicos, sobre todo los especializados en ingeniería térmica, como yo, hemos participado en el diseño, operación y mantenimiento de la mayoría de los equipos y máquinas que contaminan, principalmente las que utilizan hidrocarburos desde hace siglos.
Comenzando por la máquina de vapor, locomotoras, calderas, hornos, autos, todo tipo de vehículos terrestres, barcos, turbinas de gas para aviación, generación eléctrica y procesos industriales etc., así como en nuestro gremio el desarrollo del aire acondicionado y la refrigeración que consumen electricidad proveniente de centrales térmicas con base en hidrocarburos también lo son. Los ciclos de conversión de energía para ello son altamente ineficientes, por más que nos hayamos aplicado a optimizarlos.
Tenemos grandes oportunidades
Para ponerle algo de positivismo a este deprimente artículo creo que nosotros, en nuestro gremio, tenemos grandes oportunidades de participar en la atenuación de la catástrofe climática, a través de acciones como las comentadas en el artículo anterior y mediante la optimización de las conversiones de energía, con nuevos y revolucionarios inventos. Es absolutamente indispensable, sobre todo, optimizar la eficiencia de los proyectos desde su diseño y la utilización de todas las tecnologías que lo permitan, principalmente controles con estrategias y lógicas efectivas, que ajusten el consumo de energía a la demanda térmica variable.
Debe ser un esfuerzo mancomunado del gremio, la academia y sus profesionales en la investigación y el diseño, procurando la eficiencia óptima, selección de equipos altamente eficientes, montajes, operación y mantenimiento perfectamente programados y supervisados de los sistemas, todo apoyado por capacitación con rigor matemático y físico, normalización adecuada con carácter obligatorio y certificación de competencia de dichos profesionales.
¡“La tierra está sobregirada en sus recursos”!
* Camilo Botero fue Secretario de la Federación de Asociaciones Iberoamericanas del Aire Acondicionado y la Refrigeración - FAIAR; fue presidente de ACAIRE y es presidente de Camilo Botero Ingenieros Consultores Ltda. Actualmente es profesor en su Academia CBG. También se ha desempeñado como docente en varias universidades colombianas, gremios y actualmente en ACAIRE en cursos de diplomado de proyectos de aire acondicionado, eficiencia energética en aire acondicionado y refrigeración, cogeneración y trigeneración, psicometría aplicada, termodinámica, mecánica de fluidos, transferencia de calor y turbomaquinaria.
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