Los inventores de siglos pasados generaron las primeras ideas para la creación del aire acondicionado. Esta es la historia de un sistema que sigue desarrollándose para ser más eficiente.
por Alfredo Sotolongo*
En este artículo de opinión me apartaré de las aplicaciones técnicas y voy a enfocarme en la historia del aire acondicionado, ya que todos los que leemos esta publicación hemos vivido y crecido dentro de la industria de la climatización.
En nuestros climas tropicales durante los días de más calor, nuestros antepasados buscaban refrescarse trasladándose a áreas cerca de la costa o a las montañas. La otra alternativa era aumentar la evaporación del sudor mediante el abanico de mano que fue inventado hace más de 4.000 años. El abanico aumenta la circulación de aire sobre la piel y en realidad logra el mismo efecto que se obtiene en las torres de enfriamiento.
Unos de los primeros en desarrollar el abanico para mover mayores cantidades de aire fueron los chinos; en el siglo II el inventor Ding Huan desarrolló el primer abanico que podía mover grandes masas de aire. Este se movía manualmente y con un diámetro de aproximadamente 2 metros podía refrescar una habitación completa.
Entiendo que en el año 1758 el patriota norteamericano, Benjamín Franklin, escribió una carta a un amigo donde explica que había experimentado con líquidos volátiles de rápida evaporación como el alcohol y éter para enfriar agua. En la misma carta cuenta que logró bajar la temperatura del agua de 64⁰F hasta 6⁰F, por debajo de los 32⁰F del punto de congelación del agua, produciendo hielo.
En el año 1818, el físico inglés Michael Faraday demostró que si una sustancia volátil, como por ejemplo el amoniaco, es comprimida y condensada utilizando fuerza mecánica y después se deja evaporar rápidamente, se logra enfriar agua.
Unos pocos años después, el doctor en medicina John Gorrie, en el estado de la Florida, notó que los pacientes se recuperaban mucho mejor en climas fríos que en calientes. Gorrie instaló bandejas con hielo pegadas al techo sobre las camas de los pacientes. El aire se enfriaba y bajaba sobre el paciente, ya que el aire frío es más pesado que el caliente y salía de la habitación a través de aperturas en el suelo.
De esta forma el Dr. Gorrie logró mantenerlos frescos y mejorar la condición de sus enfermos. Este se consideró el primer sistema de aire acondicionado, pero resultaba demasiado costoso pues tenían que transportar el hielo en barcos desde el norte de Estados Unidos hasta la Florida.
El Dr. Gorrie siguió experimentando para lograr hacer hielo mecánicamente y en el año 1851 le otorgaron la patente de una máquina que operaba basada en el principio de Faraday. Dejó la medicina para dedicarse a perfeccionar su invento, pero cuando la persona que financiaba sus investigaciones falleció, no le fue posible continuar y murió en la pobreza en el año 1855.
Y llegó Willis Carrier
En el año 1902 un joven ingeniero que trabajaba para la empresa Buffalo Forge Company en Buffalo, NY, con el nombre Willis Carrier, inventó el equipo moderno de aire acondicionado para utilizarlo en una imprenta. Comprimiendo amoniaco y después evaporándolo enfriaba agua, la cual pasaba por dentro de serpentines que a su vez enfriaban y le quitaban vapor de agua al aire por medio de condensación. El aire era distribuido utilizando conductos por toda la imprenta.
Este sistema era práctico para aplicaciones industriales, pero no era recomendable para otras aplicaciones ya que el amoniaco es muy tóxico y los equipos ocupaban mucho espacio. Al principio de los años 20, Carrier desarrolló un compresor mucho más eficiente y utilizaba un refrigerante que no era tóxico que se llamaba dielene. La empresa DuPont no desarrolló el Freón hasta el año 1928.
Alrededor del año 1925 se utilizó el aire acondicionado en salas de cine y tiendas por departamento ya que se dieron cuenta que la presencia de clientes aumentó considerablemente en los meses calientes de verano. Sin embargo, los edificios de oficina no utilizaron aire acondicionado hasta que los fabricantes empezaron a comprobar, a través de estudios, que aumentaba la productividad de los empleados hasta un 24% en ambientes climatizados.
Gracias a la investigación y el desarrollo, junto con los incentivos de nuestro sistema de mercado libre, empresas como AAON han logrado estar a la vanguardia en el ahorro de energía de la industria de la climatización. Se han desarrollado equipos cada vez más innovadores y de alta eficiencia a precios que permiten una rápida recuperación de la inversión.
Al igual que otros inventos del siglo XX, el aire acondicionado ha generado un gran impacto en aplicaciones industriales, comerciales y residenciales, mejorando la productividad y el confort. Para nosotros, el nuevo reto es aplicar efectivamente estos recientes productos para satisfacer la necesidad de ahorrar energía y a la vez obtener la más pronta recuperación de la inversión.
Si requiere más información de cualquiera de los temas tratados en esta columna, favor comunicarse conmigo al correo [email protected]
* Presidente de Protec, Inc., está certificado como ingeniero profesional en Puerto Rico y en el estado de la Florida; tiene más de 40 años de experiencia en la aplicación y venta de sistemas y equipos para la conservación de energía. Es miembro de ASME (American Society of Mechanical Engineers), AEE (Association of Energy Engineers), ASHRAE y fue presidente del capítulo Miami de dicha asociación.