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Pero antes de decir que está buena la idea o que ya ustedes la habían pensado -que muy seguramente así es- lo cierto es que debemos detenernos a pensar cuál debe ser la función de una entidad de este tipo. La pregunta surge porque en muchas ocasiones estas organizaciones pueden terminar convirtiéndose en entes sin un norte claramente definido y en las que la adaptación a los nuevos tiempos es una labor casi que imposible.
Creo que Latinoamérica, desde México hasta Argentina, cuenta con empresas muy sólidas en el sector de la distribución, representación, pero también en instalación y consultoría. Esto es bastante positivo porque nos da a entender que ya tenemos el activo más importante: la materia prima, que es la gente, con experiencia y buena reputación.
En la región tenemos iniciativas muy importantes en el orden local y regional. FAIAR, en el contexto iberoamericano, es un ejemplo de algo que se puede consolidar, todo de la mano del interés que una entidad como ASHRAE viene mostrando en Latinoamérica.
Una de las funciones más importantes que puede desarrollar una entidad de este tipo es convertirse en la voz política de este sector. Da gusto ver la fuerza con la que el AHRI (Air Conditioning, Heating and Refrigeration Institute) sale en defensa cuando alguno de sus miembros puede resultar perjudicado con alguna normativa. Tal institución ha llegado incluso hasta el mismo congreso de los Estados Unidos para hacer lobby para detener alguna iniciativa dañina para la industria. Lo anterior, sin embargo, no significa dejar de lado lo de la capacitación, que ha sido la bandera de las agremiaciones en Latinoamérica.
Con esto terminamos por el momento queridos lectores. No era más que una invitación a que se explore la posibilidad de contar con un organismo panregional que ayude desde otra óptica con el mejoramiento en las prácticas del sector del CVAC/R. Creo que estamos a tiempo.
Un frío saludo.