Por: Héctor Oswaldo Gómez Pérez
En la natal Barranquilla de Yohanna Alzamora el sol de la costa norte colombiana golpea con más fuerza. En esa región del país nada más adecuado que un buen aire acondicionado, para hacerle el quite al calor que invita a darse un baño en una de las playas del Mar Caribe. En esa ciudad, en la que se celebra una de las festividades más importantes y coloridas del país andino, el Carnaval de Barranquilla, nació el 27 de octubre de 1973 nuestra profesional del mes.
Si bien en algunas familias la vocación artística o deportiva se transmite de generación en generación, incluso no es raro encontrarse con varios buenos cantantes o un par de buenos futbolistas en algunas de ellas, en el caso de Yohanna la herencia vendría por el lado de la industria del aire acondicionado y la refrigeración. Su abuelo es un pionero de esta industria en Colombia y su legado pareció cuestión de genética.
“Recuerdo con alegría como mi abuelo, Hugo Armella Munch, fundador de la primera fábrica de aire acondicionado en Colombia, y mi padre Manuel Alzamora López me ensañaron a amar esta industria, a sentir pasión por el servicio y a entregarme en alma y corazón a nuestro trabajo. En ellos encontré dos grandes maestros que con su ejemplo me guiaron y motivaron a seguir con su legado”, señaló nuestra profesional al recordar a su familia y sus inicios en la industria.
Alzamora es la gerente general de Serviparamo, empresa nacida en la misma Barranquilla, que hoy por hoy tiene 15 sucursales en Colombia y que cuenta con un equipo humano de 675 personas.
El negocio de la casa
Para Yohanna Alzamora la terminología propia de la industria nunca le ha sido extraña. Por eso al llegar a la empresa familiar en 1991, y con solo 18 años, ya conocía lo básico del negocio. Sus estudios de bachillerato los realizó en el Colegio Parrish y los profesionales, de administración de empresas, en la Universidad del Norte; precisamente su inicio en Serviparamo coincidió con el comienzo de la vida universitaria. Así, entre curso y curso, fue combinando la academia con el trabajo en la empresa familiar lo que le permitió conocerla de principio a fin y desde todas las perspectivas posibles. Inició en el departamento de servicio al cliente, y posteriormente pasó por los de contabilidad, área técnica, obras, recursos humanos y comercial, antes de asumir la gerencia general.
Entre los recuerdos que más frescos tiene de los primeros años en el sector se encuentra 1997, una temporada que a su juicio vino cargada de consecuencias muy negativas para varias empresas colombianas: “en 1997 Colombia vivía un momento complicado para su economía, lo cual era una amenaza para las empresas de la industria y que en efecto terminó afectando a un gran numero de compañías en el país. Si bien este era un momento difícil, sabía que constituía una gran oportunidad para el desarrollo de la empresa si lográbamos ampliar nuestro portafolio de servicios y productos”, precisó Yohanna.
Fue precisamente después de esta tempestad económica que gracias a sus clientes, colaboradores y proveedores, Serviparamo se empezó a expandir por todo el territorio colombiano. En 1998, la compañía empezó a abrir oficinas en las principales ciudades del país hasta completar las actuales 15 sucursales: Cali, Bogotá, Cartagena, Santa Marta, Riohacha, Valledupar, Bucaramanga, Cúcuta, Pereira y Cerrejón, además de la oficina pionera en Barranquilla.
De esta manera se refirió Alzamora a su familia, la nuclear, y esa en la que se ha ido convirtiendo para ella la empresa que dirige: “Mi familia, al igual que la familia de mis compañeros de trabajo son el motor que me sostiene e impulsa. Es una bendición contar con mis padres Manuel y Jacqueline que han sido mi piedra angular, con mi hermana Michelle que es mi gran aliada, mejor amiga y compañera de trabajo y con mis 3 hermanos menores, Juliana, Manuel Julián y Jackie que son mi esperanza y promesa de un mejor futuro. Junto a ellos y a la familia de nuestros colaboradores integramos Serviparamo S.A.”
Alzamora en la industria
Para la profesional del mes, el éxito en su trabajo está estrechamente relacionado con el trabajo en equipo. “Me concentro en apoyar a mi equipo de trabajo, en visitar las obras que estamos desarrollando y en detectar oportunidades de negocios”, precisó Alzamora, y apuntó que en ningún día de la semana sus jornadas laborales son inferiores a 10 ó 12 horas.
Para esta administradora de empresas, América Latina es un mercado que ofrece muchas oportunidades y desafíos para el negocio del aire acondicionado y la refrigeración. “América Latina es esa gran esperanza que aún esta sin desarrollar en todo su potencial”. A su modo de ver nuestra región tiene grandes oportunidades en la implementación de desarrollos tecnológicos, en la introducción de los últimos adelantos de la industria y en la posibilidad de generar en nuestros países culturas en torno a la calidad y la conservación del medio ambiente.
“Integrarnos más como región debe ser una meta, ya que el mundo de la globalización nos invita a pensar en cómo realizar alianzas maximizando nuestras fortalezas. Nuestra industria tiene mucho por hacer, a pesar de haber recorrido un camino interesante a través del cual hemos aprendido lecciones que han quedado como parte de la historia”, dijo Alzamora, señalando los siguientes como los grandes desafíos de la industria en la actualidad: “los programas agresivos de eficiencia energética, calidad del aire, conservación del medio ambiente, logros a nivel de seguridad industrial y salud ocupacional.
Ya en lo que respecta a Colombia, Alzamora considera que el gran desarrollo de la industria del aire acondicionado y la refrigeración se ha dado en los últimos 5 años, acompañado de una demanda creciente, unos clientes cada vez más exigentes, una tecnología que constantemente evoluciona, servicios más integrales y una mayor conciencia en lo que tiene que ver con el ahorro energético y la conservación del medio ambiente. Precisó además que “el aporte de los consultores de nuestro país ha sido muy valioso en materia de elevar el estándar de los proyectos y así tener obras de ingeniería a la altura de las mejores en la región. La regulación en nuestro país es aún casi inexistente a ciertos niveles, pero esto ya está cambiando para el beneficio de la industria en Colombia”.
Si bien las claves de éxito son muchas dependiendo del tipo de persona que opine al respecto, para Alzamora el éxito de la compañía que dirige está sustentando en los siguientes aspectos: fe en Dios, determinación y perseverancia en el logro de las metas, obsesión por el desarrollo y la capacitación y preparación permanente de todos los colaboradores. Precisamente sobre este último precisó que “actualmente hay pocas instituciones educativas especializadas en Latinoamérica en la formación de técnicos y profesionales en el oficio, por lo cual en las empresas tenemos que tomar la bandera de la educación y formación. Con el paso de los años, la demanda por una mano de obra especializada ha conllevado a que haya una mayor oferta de capacitaciones disponibles y estoy segura que será una tendencia que aumentará progresivamente”.