Por: Julián Arcila
Entrevista con un experto en la materia
Desde que la Cumbre de Río de 1992 comenzó a promocionar fuertemente los conceptos relacionados con el desarrollo sostenible y sustentabilidad, muchos sectores fueron sumándose a esta cruzada y se introdujeron en lo que implicaba el mismo concepto. La construcción no estuvo ajena a ello y numerosas organizaciones y profesionales se dieron a la tarea de analizar el impacto que la construcción tenía en las finanzas de los países, pero también sobre el gasto y consumo de recursos naturales.
Las conclusiones que arrojaron las investigaciones tuvieron pros y contras, pues si por un lado se determinó que en cada país la construcción constituye por lo general una parte importante del Producto Interno Bruto (para 1998 este sector representaba entre el 10-12% del PIB de la Unión Europea, de acuerdo con lo expresado por el Dr. Christian Patermann, de la Comisión Europea, en el Congreso de la Construcción Mundial de la CIB del mismo año), tanto que en algunas naciones tal contribución puede llegar al 25%.
Sin embargo, también hay contras; la industria de la construcción y la edificación ambiental son los principales consumidores de recursos, energía y materiales. Para no ir muy lejos, en Europa, una región caracterizada generalmente por su conciencia ambiental y preocupación por los recursos naturales, se estima que las edificaciones consumen cerca del 40% de la energía total, así como también son responsables del 30% de las emisiones de CO2 y del 40% de los residuos producidos por el hombre.
Con todo lo anterior, desde diversos estamentos internacionales se ha llamado a enfocarse en la construcción sustentable como una vía para que esta industria responda hacia el logro de un desarrollo sostenible a partir de diversos aspectos ambientales, socio económicos y culturales, todo con el objetivo de crecer, cubriendo las necesidades habitacionales y comerciales del presente, sin poner en riesgo la capacidad de las generaciones futuras para hacer lo propio.
Por lo anterior, AC/R LATINOAMÉRICA entrevistó a Gerrit Reinders, director de los programas de Energía Global y Sustentabilidad de Johnson Controls, para que compartiera algunas de sus impresiones en las que se está moviendo el planeta en la actualidad y la aceptación que tiene Latinoamérica con relación a estos conceptos.
AC/R: Gerrit. El mundo se está enfocando hoy fuertemente hacia la sustentabilidad, pero ¿qué hay de Latinoamérica? ¿Cómo has visto la aceptación de estos conceptos?
Gerrit Reinders: Estuve en Suramérica a finales de mayo y comienzos de junio. Hablé en un congreso donde tuve la oportunidad de conocer entre 60 y 70 arquitectos. Igual sucedió en Argentina y Chile. Si bien no tengo aún muchos datos pero sumando esto con la experiencia que he tenido en México puedo decir que hay una mayor conciencia sobre el tema de green buildings (edificios verdes) y el impacto que estos tienen sobre el ambiente exterior y sobre recursos como el consumo de energía y agua; los edificios consumen una gran cantidad de agua, acero, vidrio, electricidad. Haciendo una comparación de mis viajes anteriores a Latinoamérica puedo asegurar que la conciencia está tan alta ahora como nunca antes lo estuvo. He vivido en Latinoamérica, en Perú y en Costa Rica y he podido ver cómo los edificios han cambiado; hoy en día la apariencia de un edificio en Latinoamérica no es muy diferente de la que tienen en Norteamérica, pero lo importante no es eso, pues no se puede decir cuán verde es un edificio por su apariencia, sino lo que va adentro y los equipos que se utilizan. Afortunadamente, las compañías que se dedican a promover con su tecnología los edificios verdes están disfrutando en la actualidad de una mejor aceptación en esta región.
A: ¿Cuál es el mayor reto que tiene en la actualidad la industria de la tecnología de edificios con respecto al interés mundial en una construcción más verde?
G.R.: Pues hay retos y muchas oportunidades. Los números en Latinoamérica son similares a los de Norteamérica: por cada nuevo edificio que se construye hay cerca de 100 ya existentes y esto es una gran oportunidad, por lo que se puede decir que la oportunidad de hacer mejor las cosas y transformar el segmento de edificios hacia lo verde está en trabajar con los antiguos edificios. Ahora, el reto es cómo convencer a los propietarios para que conviertan las viejas edificaciones en green buildings, pues esto es algo inteligente, sin duda.
A: ¿Cuáles serían esos sectores económicos que estarían en capacidad de impulsar el desarrollo de los edificios verdes en Latinoamérica?
G.R.: Esa es una buena pregunta. Quizás serían los clientes corporativos que construyen y equipan sus propios edificios y que están interesados en sus colaboradores y en quienes trabajan en esos espacios; es más fácil vender el concepto de un edificio verde a quien tiene un interés de largo plazo en ese edificio y que está interesado en la calidad de vida de los ocupantes de ese lugar. Ahora, en la otra mano tenemos a los desarrolladores, cuyo interés es levantar un edificio tan pronto sea posible y equiparlo de la misma manera para venderlo. De este modo la dinámica para convencer un desarrollador para que levante edificios verdes es diferente y podría ir un poco más lenta que en el caso de los clientes corporativos. Otro sector con grandes oportunidades sería lo que yo llamo “sector público”, compuesto por edificios gubernamentales: allí hay una gran posibilidad, pues ellos invierten en construcción, pero también tienen que gastar en el mantenimiento. Convertir los antiguos edificios públicos en predios verdes representaría enormes ahorros.
Bien no podemos dejar de lado el sector de los hospitales, pues ellos operan 24 horas del día, siete días de la semana. Sin embargo, las posibilidades son muchas y en sectores diferentes.
A: Volvamos a Latinoamérica. Esta región es muy sensible al precio; ¿cómo promover esta tecnología cuando tradicionalmente se ha pensado que levantar un edificio verde sería más costoso que uno convencional?
G.R.: Esta es una impresión muy común que la gente tiene con respecto a los edificios verdes. 10 años atrás era cierto, pues no se veían alfombras hechas con materiales reciclados, como tampoco se encontraban enfriadores o motores eficientes energéticamente, así como otros materiales sustentables como pinturas. Hoy en día hay docenas de opciones para cada uno de los productos que va al interior de un edificio, por lo que el argumento de que levantar un edificio verde será más alto por su misma condición no es del todo cierto y le diré por qué: cuando un inversionista contrata personal con experiencia en el desarrollo de green buildings y estos profesionales a su vez escogen los materiales adecuados no hay ninguna razón para pensar que saldría más costoso.
Hay muchos ejemplos a los cuales se podría mirar, pero lo que sucede es que los inversionistas contratan el arquitecto que siempre usa y sería una suerte si tiene experiencia y puede aplicarla en el proyecto del que se está hablando; entonces si no tomas ventaja de la luz natural o de los flujos naturales de aire cuando estás diseñando ya no se puede volver atrás para cambiarlo.
Los anteriores son los apartes de la entrevista sostenida con este experto en sus oficinas de la Ciudad de México a comienzos de septiembre pasado. De lo comentado por Reinders, quedan muchas conclusiones, fundamentalmente resumidas en que para cambiar la tendencia e ingresar en el horizonte de los green buildings sólo hay que dar el primer paso, pues los mitos con respecto a estos procesos son demasiado nocivos y terminan tergiversando la misma industria. “Haga el primero y luego el segundo y quedará personalmente sorprendido con lo fácil que es este proceso”.
La invitación entonces de este medio es a interesarse por esta tendencia; en Internet hay mucha información que puede ser consultada para acercarse a las implicaciones y ventajas de esta tecnología.