Internacional. Un nuevo informe del Banco Mundial muestra que el cambio climático es una grave amenaza para las personas más pobres de todo el mundo, con el poder de llevar de nuevo a la pobreza a más de 100 millones de personas en los próximos 15 años. Y las regiones más pobres del planeta —África al sur del Sahara y Asia meridional— serán las más afectadas.
Pero en el informe —Shock Waves: Managing the Impacts of Climate Change on Poverty (Grandes cataclismos: Cómo abordar los efectos del cambio climático en la pobreza)— también se señala una salida. Esto requiere que la reducción de la pobreza y la tarea del desarrollo continúen como una prioridad, aunque teniendo en cuenta el cambio climático. También significa adoptar medidas específicas para ayudar a las personas a enfrentar las crisis climáticas, como desarrollar sistemas de alerta temprana y protección contra las inundaciones e introducir cultivos resistentes al calor. Al mismo tiempo, se deben acelerar las medidas para reducir las emisiones y planificarlas para proteger a los pobres.
Los impactos climáticos afectarán en mayor medida a la agricultura, un sector clave en los países más pobres y la principal fuente de ingresos, seguridad alimentaria, nutrición, empleo, medios de subsistencia e ingresos por exportaciones. Para 2030, las pérdidas de rendimiento de los cultivos podrían significar que los precios de los alimentos estén un 12 % más altos en promedio en África al sur del Sahara.
A nivel mundial, un calentamiento de entre 2 °C y 3 °C podría aumentar hasta un 5 % el número de personas en riesgo de contraer paludismo, o sea, más de 150 millones de personas afectadas. Habría casos más frecuentes de diarrea y la mayor escasez de agua tendría un efecto sobre la calidad del agua y la higiene. El resultado serían aproximadamente unas 48 000 muertes adicionales de niños menores de 15 años como consecuencia de enfermedades diarreicas para 2030.
Para evitar que esta imagen sombría se convierta en realidad, el informe prescribe un “buen” desarrollo que sea rápido, inclusivo e informado en relación con el clima. Esto incluye continuar y ampliar los programas que reducen la pobreza y aumentar al mismo tiempo la capacidad de las personas para prepararse y enfrentar las crisis. Por ejemplo, en Kenya, el Programa de Red de Protección contra el Hambre evitó que aumentara un 5 % la pobreza entre los beneficiarios a raíz de la sequía de 2011.
El informe analiza los diferentes escenarios hacia 2030 y concluye que, sin un buen desarrollo, más de 100 millones de personas adicionales estarían viviendo en la pobreza.
Con información de www.bancomundial.org